Archivos Mensuales: agosto 2016

Intuición y estudio

Estándar

Acabo de terminar una de mis rotaciones en atención primaria en un barrio humilde con un alto índice de embarazos adolescentes y patología, y tengo de decir desde el fondo de mi corazón que agradezco enormemente a esas mujeres la enseñanza que me han dado.

Yo venía de otro centro donde las mujeres demandan tratamientos alternativos para las vaginosis bacterianas o para las cándidas en el embarazo por parecerles demasiado agresivo lo que la medicina alopática les ofrece, leen en su embarazo libros como “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer”, alguna incluso había parido en casa, casi todas portean y muchas dan lactancia materna durante años.

Qué nivelazo, diréis. Y eso mismo pensé yo.

Como podéis imaginar, yo en este centro estaba en mi salsa.

Cuando de golpe y porrazo, ¡zas! aterrizo en este otro centro que me dice: Mely, bonita, bájate de ese nube, una matrona también es esto otro y nosotras también existimos, somos mujeres y también nos quedamos embarazadas. La mayoría fumamos durante el embarazo y alguna incluso consumimos otras drogas, quizás porque nuestra situación familiar, personal y social es demasiado dura como para no evadirse. En este barrio hay abuelas de 3o y pico porque ellas mismas se quedaron embarazadas con 15-16 y sus hijas también se han quedado embarazadas con 15-15. Y una matrona también ha de estar ahí. Y saber qué hacer, qué decir, cómo conectar.

Mi educación sanitaria pasó de ser: “no te tiñas el pelo con tintes con amoniaco, si usas tintes que sean vegetales y naturales, hidrátate con aceite de almendras dulces ecológico y manteca de karité, ¿conoces el floradix elixir?, ¿conoces los probióticos?”… a reducirse algunas veces a: “come por lo menos las 3 comidas principales, no te drogues”. Y poco más podía hacer yo.

Todo un aprendizaje: mirar a quien tengo delante y usar mi intuición y mi estudio para saber qué necesita, qué demanda, de qué carece, qué es lo que realmente ella quiere y va a hacer.

Ser comadrona es una mezcla de intuición y estudio. Ambos son considerados campos de conocimiento válidos (sobre esto os recomiendo leer este artículo que encontré en pubmed).

Antiguamente las parteras basaban su praxis en un estudio de transmisión oral, en un saber empírico heredado. Y estaban muy conectadas con su intuición.

Actualmente, estamos más que sobrepasadas de estudios racionales y teóricos y nos cuesta conectar con esa “intuición matronil”.

Es cierto que para ser matrona es necesario estudiar, aunque sea a través de la transmisión de la (cuasi perdida) partería tradicional, pero ser comadrona requiere de una intuición que ni todos los libros del mundo darían. Es un status, es una manera de ser, es una manera de conectar.

Con la pobre, con la rica, con la titulada, con la desempleada, con la sana, con la enferma, con la que se cuida, con la que se droga… Ser comadrona es currarse esa intuición y esa sensibilidad para saber llegar a las mujeres, sin importar cuál sea su condición. Y saber acompañarlas dándoles lo que necesitan, lo que tú puedas y lo que ellas acepten que les des.

Gracias a las mujeres de ese barrio que dieron ese toque de “espabílate” a mi intuición y me animaron a seguir estudiando. Soy comadrona gracias a las que paren en casa, a las vegetarianas, a las que comen ecológico, a las que usan pañales de tela, a las que dan la teta… Pero también gracias a ellas.puesta

 

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