Archivos Mensuales: abril 2016

Esta es mi manera de cambiar el mundo

Estándar

Siempre cuento que de pequeña era un poco Mafalda, que quería cambiar el mundo.

Primero, lo intenté hacer cambiando una hora de la vida de las personas que vinieran a verme al teatro.

En este otro “nuevo mundo mío” fuera del teatro, a veces me siento pequeña, diminuta, como una luciérnaga a punto de ser engullida por la más enorme oscuridad y que aún así no para de titilar.

Pero todavía, a pesar de ello, de lo agotador que es, sigo intentando cambiar el mundo. Sigo intentando arrojar luz a lo oscuro.

Y esta es mi manera.

Mi manera de cambiar el mundo es decir “nosotras” cuando hablo de mi familia, aunque ello incluya a una persona de sexo masculino junto a mí y mis dos hijas. Y aunque no lo haga siempre.

Porque mi manear de cambiar el mundo es no esforzarme por ser perfecta y aprender a perdonarme, algo que me costó años aprender.

Mi manera de cambiar el mundo es que mis hijas vean lo imperfecta que soy, para intentar que no se exijan a sí misma lo que yo me exigía (y a ratos, aún exijo). Para que aprendan a amarse, a equivocarse, a perdonarse y a volver a intentarlo.

Mi manera de cambiar el mundo es perseguir mis sueños. Perseguirlos hasta alcanzarlos. Levantarme una y otra vez tras las caídas y a recoger las toallas que tiro. Porque te juro que me caigo, y que tiro la toalla y me rindo cada día cuando hay dificultades, para renacer al día siguiente.

Mi manera de cambiar el mundo es decir a mis hijas menos “cuidado”, menos “no puedes”, tragar saliva cuando las veo subirse a lo más alto de un árbol o a caminar por el filo de una pared. Y saber identificar cuáles son mis miedos de los miedos ajenos (que bastante tiene ya una con luchar contra los suyos) e intentar no inocularles ese miedo a esas personas a las que educo y acompaño cada día.

Mi manera de cambiar el mundo es acompañar a las mujeres, ser un espejo que refleje lo poderosas que son, da igual que yo esté o no está a su lado.

Mi manera de cambiar el mundo es tomar a los bebés en brazos con amor, porque muchas veces esa primera privilegiada en tocar a un bebé recién nacido, soy yo, y soy consciente de mi usurpación de un lugar que no me corresponde. De manera que, agradeciendo ese gran privilegio, pido perdón en silencio a la dueña legítima de ese lugar y a ese bebé por respirar una piel que no es la que le es propia por naturaleza.

Mi manera de cambiar el mundo es sonreír a la gente, es intentar mostrar un rostro amable, es hablar de forma educada, diciendo por favor, gracias, lo siento, te quiero.

Porque mi manera de cambiar el mundo es hacer del rinconcito donde yo estoy un lugar más amoroso, y desear que miles de mariposas de colores contagien aleteos de amor allá donde vuelen, que miles de diminutas luciérnagas no se rindan y sigan titilando, iluminando la oscuridad.

flores y sal

Anuncios