Archivos Mensuales: julio 2015

No des el pecho, que se te van a caer las tetas

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El uso y disfrute del propio cuerpo es quizás una de las pocas (o la única) de las libertades que nos quedan.

En el arduo y espinoso camino del “apoyo a la lactancia” (me empieza a molestar esta frasecita así puesta, como si necesitáramos un bastón), se alzan, entre las bientencionadas (o no tanto) y, generalmente, desinformadas voces un argumento que, de entre todos los falsos mitos posibles, me llama especialmente la atención yo creo que por lo absurdo del mismo:

“No des el pecho, que se te van a caer las tetas”

En esta entrada vamos a ir poco a poco, llegando al “quid” de la cuestión de este argumento tan científicamente basado.

1- El embarazo (como cualquier otra subida de peso) es ya un hecho que de por sí predispone a la flacidez, es decir, a la caída del consabido pellejumen y es, digamos, un factor de riesgo para la temida caída de las tetas. Esto es independiente de que se dé el pecho o no.

2- Cumplir años, aunque a algunas nos encante y  no tengamos complejos por ello, también predispone a la citada caída del tetumen. Es un hecho, da igual de que no demos el pecho ni nos embaracemos ni subamos o bajemos un gramo de nuestro peso. Ni aunque se aguante la respiración lo máximo posible, el pecho se va a caer con los años. A no ser que nos operemos, eso es otra cuestión, personal de cada una, pero lo que es su dirección natural, es descendente, y esto enlaza con el siguiente punto…

3- Existe una fuerza que si mal no recuerdo descubrió un señor llamado Newton llamada gravedad por la que nuestras tetas tienden a ir a la dirección del suelo. Independientemente de que no demos el pecho, no nos embaracemos, no subamos ni bajemos un gramo, no cumplamos años y no respiremos a intervalos más o menos largos.

4- En este punto he de decir: con la genética hemos topado. Aquí no tenemos nada que hacer, al igual que unas somos más altas o más bajas, o más velludas o menos velludas, pues aquí algunos pellejos caen más o antes y otros menos o después, y junto con el pellejo, pues eso, la teta también tendrá una predisposición genética a caer antes o después.

5- Y esto es ya lo que me rebela de todo este tema. ¿Para qué se hicieron las tetas? ¿Cuál es su función? Las tetas también se llaman mamas, y mamas viene de mamar, es decir de dar el pecho, son las glándulas mamarias. También tienen la función de darnos placer, aunque esto es subjetivo según cada una. Y ya por fin, si usted hizo con sus tetas, con sus mamas lo que le dió la gana, yo voy a hacer con las mías lo que quiera. Detrás de todo esto, está la exigencia social de nuestra imagen como mujer objeto tetas-antigravitatorias-escotazo “posadera más vino”-finastersasyfirmes-parasiempreeeee.

Pues no, va a ser que no.

Que yo con mis tetas voy a hacer lo que me dé la gana.

Que las tetas son mías, mías y de mis hij@s si yo se las quiero dar, y que no voy a dejar de dárselas por un argumento como que “se me van a caer” que ya hemos visto que es un timo de argumento, patriarcal y machista.

Y si se caen, pues algún día se tendrían que caer.

Y si quiero me las operaré y si no, no.

Pero me parece el argumento más patético de esta sociedad en su afán de “apoyo a la lactancia”.

Y bueno, ya para acabar y por dar ideas a esas bienintencionadas personas, pues decir que también se puede poner una a dar el pecho en posturas que lo contrarresten… Aunque dudo de su eficacia para evitar que las tetas se caigan…

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