Archivos Mensuales: noviembre 2014

Mi médico está preocupado

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Mi médico está preocupado.

Aunque yo la verdad es que me siento muy bien.

Pero no sé si preocuparme yo también.

Resulta que yo no fui al médico porque me sintiera mal, sino que me tocaba la revisión de los 40 años.

Y ya digo que yo me considero una persona muy sana, pero total, fui.

Mi médico antes que nada me midió y me pesó y empezó a mover la cabeza de un lado a otro…

Yo me alarmé, claro:
– ¿Pasa algo doctor?

– Hummm… Es que está usted muy justita de peso.

– ¿Cómo?

– Mire, ¿ve esta gráfica? Esta línea es “el caminito” que usted debería seguir. La media de peso para mujeres de su edad. Y usted está aquí, muy cerca del cero, en el percentil 10.

– Vaya… ¿Y eso es muy grave? Yo me siento estupenda.

– Ya… Pero es que debería pesar más.

– Pero mire, yo tengo dos carreras, me estoy sacando un máster, estudio y trabajo, atiendo a mi familia y no me siento débil.

– Hummmm… ¿Qué come usted?

Entonces le dije a mi médico que yo tengo una huerta ecológica y que como la verdura que haya de temporada. También tengo gallinas y una cabra, así que me surto de huevos y leche y de vez en cuando, hacemos una matanza. El médico mostró su asombro al saber que yo comía esos alimentos que no venían envasados ni nada. Además, me dijo, así no sabía cuántos gramos comía exactamente.

– Pero si yo como como una lima. Es que creo que es mi constitución, doctor. Hay días que hasta repito. Pero si hace falta puedo comer más. Tengo mucha verdura y las gallinas ponen un montón.

– Pero va a tener que cambiar su alimentación. Tiene que comer otras cosas. Vamos a tener que darle un supelmento. Vaya usted a un súper y compre comida envasada.

– ¿Comida envasada? Pero doctor, si yo vivo en un pueblo y le aseguro que el aire allí es muy sano. Yo diría que lo que yo como es más saludable que lo del súper. De toda la vida se ha comido así, ¿no? Los súper son un invento moderno.

– Sí, hay veces que funciona, e intentamos confiar en la naturaleza. Y mire que yo soy un médico pro-alimentación natural. Pero a veces hay que dar una ayudita. Es que está usted muy bajita de peso. Muy por debajo de la media. Quizás con una ayudita suba.

Mi médico me dio unas muestras de comida envasada que tenía. Una lata de fabada y verduras en conserva. Y una botella de agua (eso sí que no lo entendí, si mi pueblo está  en la montaña y el agua del grifo ahí es buenísima).

No sé qué pensar. Tengo unas amigas que comen igual que yo. Saben muchísimo de nutrición y salud. Tienen todas carreras, pero no de medicina, claro. Les comenté lo que me dijo el doctor. Se sorprendieron, me dijeron que yo era una mujer inteligente y fuerte, que no había más que verme arando en el huerto o podando los árboles. Me animaron a seguir comiendo así, me dieron trucos para combinar alimentos e intentar ganar peso. La verdad es que saben un montón, y oyéndolas hablar se nota que han leído mucho sobre el tema. Pero yo ya me siento insegura. Al fin y al cabo, el médico tiene que saber más que mis amigas, ¿no?

Y es que al final, me he acabado preocupando yo también.

A ver si es que me va a faltar algún nutriente y un día me da un desmayo en medio de la huerta. Voy a tomarme esta noche las verduras en conserva a ver qué tal… Total, por una ayudita… Aunque no sé si luego me cabrá la ensalada de los tomates que recogí esta mañana que tiene una pinta… Pero lo importante es estar sana y coger esos kilitos para llegar a la media…

Y si no, que se lo digan a ellas...

Y si no, que se lo digan a ellas…

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