La oxitocina y un final feliz

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Hoy he recibido un mensaje de P., una colega que me anunciaba que su planificado y tan deseado parto en casa ya había tenido lugar. Su peque había llegado a la vida extrauterina un poco antes de lo previsto, pero estaba sano y las fotos me han hecho llorar viendo a la feliz familia.

Hasta ahí todo entraría dentro de lo normal, alguien que  hace planes que al final lleva a cabo.

Pero la historia de P. tiene de fondo algo más complicado. P. tuvo un primer parto inducido por una colelitiasis. En ese parto, sufrió de violencia obstétrica por una matrona tristemente conocida por esta práctica.

P. tenía claro que quería parir en casa porque no se iba a jugar el encontrarse otra vez con esta “elementa” o con una prima hermana suya.

Pero P. en el último trimestre de su embarazo empezó con síntomas de infección urinaria (es propensa a la pielonefritis) además de síntomas de picor que identificó como el fantasma de la colelitiasis de su primer embarazo, de vuelta a su cuerpo.

A partir de ese momento, P. vivió una auténtica lucha entre lo que la medicina alopática le decía en cuanto a manejo de su parto y lo que ella quería hacer, lo que sentía hacer.

P. acudió a mí en ese momento. Como buena doula, en mi bolsito tengo una listín de profesionales a los que acudir para solventar esas dudas. Fui transcribiendo preguntas, respuestas, intercambiando números, reenviando fotos de niveles de transaminasas, de analíticas de orina, copiando y pegando remedios naturales y alternativosal plan de la alopatía que se reducía a: 1º batallón químico sin piedad y 2º esperar que el niño estuviera lo suficientemente grande como para inducir cuanto antes posible.

Imaginaos el trabajo que tuvo que hacer P. para lidiar con el fantasma de un “dejà vu” horrendo. Imaginaos su conciliación con ese parto hospitalario si tuviera que tener lugar. Imaginaos  su diatriba entre hacer lo mejor para su bebé y no sentirse una “cabezona.

En resumidas cuentas, imaginaos el nivel de adrenalina de P. Imaginaos también su nivel de oxitocina, una hormona que debería estar rebosante en cada embarazada.

A pesar de ello, P. siguió confiando en su cuerpo, en la naturaleza, manteniendo las transaminasas al límite pero la bilirrubina muy controlada, con picores y entre amenazas nada halagüeñas pero sin ninguna oferta de eco de hígado… Y con la convicción y la seguridad bien firmes…

P. parió en casa tras un parto muy muy muy largo. Me puedo imaginar las razones de la duración de ese parto. Pero finalmente lo consiguió y M. nació con buena alerta y agarre espontáneo y perfecto.

La historia de P. tuvo un final feliz. Pero no todas las historias acaban así…

Cuando empecé los acompañamientos, mis comienzos no fueron “caminos de rosas”, pues acompañé dos cesáreas y una pérdida gestacional con manejo expectante en casa. Ahí fui donde me di realmente cuenta del valor de un apoyo cuando las cosas no van como esperabas.

El papel de la doula en un parto en casa es relativamente fácil. Las matronas con las que colabores concoen y aprecian tu labor, van a facilitar la fisiología del parto, van a tener un gran respeto por esa mujer, su cuerpo y su proceso, van a trabajar codo con codo contigo y muchas veces vamos a estar en un ratio de 2-1 o incluso 3-1.

Durante el embarazo de una de estas mujeres que acompañé que acabó en cesárea, ella me decía: “Mira mi cartilla de embarazo. Está llena de rojo. Es como el peor boletín de notas de una colegiala”. Y era cierto. “DIABETES GESTACIONAL” Escrito en rojo y en mayúsculas. “ESTREPTOCOCO +” Ídem. “POSICIÓN PODÁLICA”. Ídem de ídem. Al margen del hecho de que en el hospital donde iba a parir esa mujer “ya no partean nalgas” (??!!) hubiera sido muy difícil que el parto se diera. Plena de adrenalina, con la oxitocina bloqueada, sintiéndose enferma, tachada de rojo, ¡¡sintiéndose como una colegiala!!

Demos a la oxitocina natural una oportunidad. Dejemos de hacer revisiones del embarazo pendientes sólo de una báscula, acechantes de una patología (un médico amigo mío dice: quien busca, encuentra).

P. fue fuerte. Muy muy fuerte. Supo mantener (aún no sé cómo, y la admiro profundamente por eso) su oxitocina natural circulante.

No siempre es así. La oxitocina natural puede estar en vías de extinción. Favorezcamos su permanencia recibiendo a las embarazadas con una sonrisa y una enhorabuena y tratándolas como a las divinas diosas dadoras de vida que son.

Embarazada, sé feliz

Embarazada, sé feliz

 

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Acerca de deluteroatusbrazos

Soy Mely, mamá de Dafne e Indira. He comprobado por mí misma que el cuerpo de una mujer tiene el poder y la sabiduría para parir por sí misma. Este blog nace con el deseo de apoyar el embarazo consciente, la lactancia materna y la crianza en brazos con portabebés o sin ellos. Me gustaría que algún día todas las mujeres dijéramos que hemos tenido el parto que queríamos tener, es por ello que mi intención es informar y apoyar desde el rigor científico, el calor humano y el respeto. Espero que os guste este blog y aportar con él mi granito de arena para una sociedad menos violente desde un nacimiento más tranquilo y pacífico.

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  1. Maravillosa y valiente mamá! He seguido de cerca esta historia… Y desde luego ha tenido que ser una batalla nada fácil. Este bebé venía con las cosas muy claras y muchas ganas de vivir. Sabía qué familia debía elegir. Gracias Mely por este relato tan bonito y me uno esa llamada a reconocer y tratar a las embarazadas como se merecen, como dadoras amorosas de vida y salud!
    Un abrazo fuerte!

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