Mismo perro, distinto collar

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Llevo días, semanas, meses,  rumiando sobre esta entrada.

Y es que me preocupa lo que está pasando en torno al círculo maternal.

Las mujeres, las madres, nos informamos más, tenemos nuevas exigencias y necesidades, queremos adueñarnos de nuestro cuerpo, de nuestros partos, y elegir sobre nosotras mismas.

Debido a esto, han aparecido (y siguen apareciendo) nuevas figuras, nuevas competencias profesionales, para dar cabida a estas necesidades.

Lo que me preocupa exactamente es que estas figuras, no vengan buscando estar al servicio de, sino buscar su propio protagonismo. Es decir, estar al servicio de… su ego. Y esto no tiene nada que ver con que haya una ganancia económica al respecto. Cada un@ puede cobrar por su tiempo de trabajo, su hora menos de vida, lo que quiera. Tiene que ver con sentirse dueñ@ de algo que es todo, menos tuyo: el parto de otra persona.

En ese sentido, en muchos hilos en los que participo, acabo llegando a esta conclusión: no es más  que el mismo perro con distinto collar. Matronas que acusan a ginecólogos pero quieren echarse flores ellas mismas y apoderarse de partos fisiológicos que… ¡pertenecen a las mujeres que están pariendo! (repito una vez más) Doulas que acusan a las matronas de carencias y van de salvadoras de la mujer que… ¡sólo puede parir por sí misma! (como dijo Leboyer, no hay nadie que pueda parir por ti, igual que no hay nadie que pueda respirar por ti).

En estas andamos, enzarzándonos en conversaciones en las que, en realidad, de lo que se trata es de una lucha de poder. Y me da miedo ver que en nuestra lucha por el trono, nos olvidamos de quien debe ocuparlo. Entonces no estamos luchando por el empoderamiento de la mujer, sino porque “el parto es nuestro”… Sí,  sí, eso precisamente, “nuestro”: del auxiliar, la matrona, la doula, el ginecólogo…  no TUYO. (Y no me refiero a la web y asociación el parto es nuestro que me parece magnífica y a la que admiro y apoyo).

Entonces me da qué pensar en la falta de humildad y de “revisarse a sí mism@” que hay en el mundo. En que si funcionáramos con más amor y menos ponzoña, todo iría mucho mejor. Yo misma he criticado las elecciones de otras mujeres para parir. Pues bien, todo es un proceso de aprendizaje. No puedo evitar seguir sintiendo cierta pena por ese bebé… pero ni siquera eso… es que no es mi bebé. No lo he gestado yo ni parido yo. Yo sé lo que he hecho con mis partos y mis hijas.

Si alguien quiere anestesiarse para parir de la cabeza a los pies que lo haga (ojo, estoy hablando de SU elección, no de una INNE- cesárea o una cesárea realmente necesaria de urgencia, que por cierto, puede seguir siendo respetuosa).

Si alguien quiere parir en casa, que lo haga. Si quiere  parir en hospital que lo haga.

Pero si quiere parir sin matrona que lo haga también (aceptándolo con el mismo respeto que si quiere parir sin doula, vaya). Véase el movimiento llamado “parto libre”.

Otra cosa es que trabajemos en colaboración y sin enfrentamientos. Con discusión e intercambios de ideas sí, pero sin ensañamiento con la otra. Si no hago más que señalar la paja del ojo ajeno, no voy a conseguir la unión que quiero.

Yo por mi parte propongo que si nos encontramos en círculos o espacios virtuales comunes, dejemos de ir “al cuello”. Que no todos los ginecólogos son unos dinosaurios intervencionistas, ni todas las matronas tienen carencias y afán de protagonismo, ni todas las doulas son unas brujas sin formación.  Y que en cualquier caso, ES LA MUJER LA QUE ELIGE. Como si elige parir sola con su marido en un establo entre una mula y un buey.

Tengamos las almas limpias y en paz con nosotras mismas para acompañar (a nivel sanitario o emocional) mejor y más humildemente esa decisión.

NADIE debe interponerse aquí en medio

NADIE debe interponerse aquí en medio

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Acerca de deluteroatusbrazos

Soy Mely, mamá de Dafne e Indira. He comprobado por mí misma que el cuerpo de una mujer tiene el poder y la sabiduría para parir por sí misma. Este blog nace con el deseo de apoyar el embarazo consciente, la lactancia materna y la crianza en brazos con portabebés o sin ellos. Me gustaría que algún día todas las mujeres dijéramos que hemos tenido el parto que queríamos tener, es por ello que mi intención es informar y apoyar desde el rigor científico, el calor humano y el respeto. Espero que os guste este blog y aportar con él mi granito de arena para una sociedad menos violente desde un nacimiento más tranquilo y pacífico.

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  1. Muy buena entrada Melly. 100% de acuerdo contigo. A ver si superamos de una vez la “broncemia” que aqueja a una gran parte de los profesionales de este país

  2. Me parece estupenda esta entrada, pero hay algo que a mí también me preocupa y sobre lo que no se suele debatir y no lo entiendo…
    El parto es nuestro pero también de nuestro bebé. Así lo veo yo, es SU nacimiento. No pienso que cuando alguien se echa las manos a la cabeza con el tema del parto “libre”, esté intentando controlar el cuerpo de las mujeres. La libertad es directamente proporcional al número de opciones de las que disponemos sin sentirnos culpables u obligadas a elegir una u otra, dentro de un equilibrio donde tengamos en cuenta las libertades, integridad física, psicológica y los derechos legítimos de aquellos con los que convivimos o están a nuestro cargo. Las decisiones siempre las acabamos tomando nosotras y con no avisar a nadie: listo, nadie te obliga. Lo que es cierto es que hay que valorar muy bien la información disponible y ser muy cuidadoso y crítico, para evitar tomar decisiones que de otro modo o sin esa información no habríamos tomado jamás, no sólo aceptar como “buena información” aquella que satisface nuestros deseos y que nos regala el oído con aquello que necesitamos oír o leer para reafirmarnos tan solo porque nos resulte placentero, bonito y de color de rosa. Sin tener en cuenta los pros y contras es autodefensa del ego. Si hablamos de empecinamiento, tampoco somos libres cuando la respuesta siempre es subversiva por sistema y costumbre de estar en contra del sistema.
    Con todos mis respetos, a mi la denominación “parto libre” no me gusta. Todo lo que lleve una etiqueta que me incite a pensar en elección y consecuencia “negativa” tipo falta de libertad/ esclavitud como si fuera un reto, tengo por costumbre catalogarlo como manipulación lingüística. Los mensajes subliminales blanco/negro no me van. ¿No es libre la mujer que da a luz en un hospital? Qué curioso… Apelar a la libertad apropiándose de un término que promueve una conducta y sin que nadie te obligue a hacer lo contrario. Menuda incongruencia. El conductismo y el condicionamiento están bastante relacionados, como premio y castigo pueden emplearse también sensaciones o conceptos que condicionen la percepción de uno mismo.
    Sin aderezos, ni necesidad de profundizar sobre este asunto por aquello de que “cuanto más abierta tengas la mente, más riesgo de que te cuelen cualquier cosa” nunca pariría sin asistencia, simplemente porque creo que mi hij@ también tiene un cuerpo y es suyo, no mío. No me siento más libre arriesgando la vida de mi hij@ ni creo que tenga que usar su nacimiento como reivindicación de militancia o herramienta para el cambio social, no porque no crea que sea necesario, sino porque hay otras formas más contundentes sin poner en riesgo su vida. Aunque esté dentro de mi cuerpo, se merece siempre una oportunidad y si no se la doy yo como madre suya ¿quién se la dará? Creo que aquí confundimos el mismo debate, sin ser el mismo ni de lejos, con el del aborto. Lo tratamos del mismo modo y no entiendo por qué con cinco minutos de diferencia y la placenta fuera no se considera al bebé un ser humano independiente con sus propios derechos. Si no lo abandonamos en la cuna cinco minutos después de nacer ¿porqué entregamos su vida “a la suerte” durante el parto? Sobre el aborto no tengo nada que decir, tengo mi opinión. Aunque sea parecido el concepto y comparta parcela moral en cuanto a la libertad sobre nuestras decisiones, por mucho que intente encuadrarlo del mismo modo, no puedo. La lógica de mi pensamiento no me deja colocar ambos conceptos en el mismo nivel, para mí no es posible. Evidentemente, que cada uno haga lo que quiera con su bebé, tan solo es mi opinión y son decisiones personales, cada uno es dueño de su vida. ¿Quién soy yo para negársela? Tomo como principal argumento que actúo del mismo modo cuando uso sillita de seguridad en el coche, o un casco si sale en bicicleta, aunque no sea lo más peligroso del mundo y hay más probabilidades de que nada malo vaya a suceder, lo hago por salvaguardar su seguridad y proteger su vida, no porque lo recomiende “Tráfico”.
    En cuanto a lo que expones de las matronas, doulas y demás, estoy bastante de acuerdo. Pero con matices.
    No pienso que las matronas, en líneas generales, quieran adueñarse del parto de las mujeres ni tampoco de sus cuerpos ni de sus decisiones. Pienso que reclaman sus competencias como profesionales. Usamos el mismo argumento para todo, incitando a no sé qué clase de rebelión femenina en pro de la libertad y creo que no se trata de eso. No sé porqué ellas no pueden ser también libres y luchar por su profesión, delimitar sus competencias y otras profesionales sí. ¿Es porque son personal sanitario? ¿Tienen que estar calladas y sometidas por trabajar en un hospital, en una institución pública y su título es “oficial”? ¿El parto respetado no es su competencia porque no siempre se respeta el parto en el hospital? ¿Es porque no todas tienen blogs con fotos y videos de partos, foros y páginas de Facebook con referencias y apelaciones a la “libertad” y al “respeto a la mujer y su parto” o al “acompañamiento emocional”? Quizá sea porque están más en la vida real que delante del pc organizando sus facturas a la vez que intentan dirigir la maternidad y la vida de otras mujeres. Que no tengan tanta presencia en internet con blogs moralistas aleccionando madres quizá sea una buena señal en lugar de todo lo contrario. Lo que ellas si pueden hacer como personal sanitario, es dar recomendaciones sobre embarazo y parto, para eso son las profesionales y tampoco obligan a nadie a nada. Del mismo modo que las instructoras de portabebés recomiendan posturas para fular sin obligar a nadie a comprar ergonómicos.
    Que su título tenga un sello del Estado no quiere decir que los políticos, la iglesia católica, los masones o el club Bildeberg las dirija a ellas y a nosotras. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando alguien plagia un blog o da talleres de portabebés sin ser instructora (título?) y luego nos extraña que las matronas reclamen sus competencias como profesionales por tener un título, a la vez que se venden títulos para casi todo lo relacionado con la maternidad respetuosa de manera no oficial…. Y es que no logro entenderlo ¿Esos cursos, títulos, consejos y discursos no delimitan también nuestra libertad de elección promoviendo la disyuntiva al nombrarse por doquier “profesionales (coletilla) respetuosos” para todo? “Instructoras de”, “facilitadoras de”, “asesoras de”, “expertas en”, “formadas con”. Qué hastío… qué manía de retar con la libertad y el respeto. A saber cuántas profesionales creadas tienen realmente vocación sin ansias de alimentar su ego y su cartera con baños de masas y “me gustas” en facebook.
    Las matronas luchan por su profesión, por lo que han estudiado y a lo que le han dedicado buena parte de su juventud y de sus vidas. Luchan a nivel institucional que es donde se consigue un cambio real y están en su derecho de hacerlo, sin entrar en metafísicas ni debate filosófico de lo que deben o no deben hacer las mujeres. Pocos blogs y páginas de facebook veo de matronas diciéndole a las mujeres cómo ser la madre que nuestros hijos “realmente” necesitan, cómo tienen que vivir su vida sexual, cuándo y qué libros deben leer, qué colegio o no colegio deben elegir para sus hijos, cómo reinventarse como mujeres, madres o profesionales del sector de la maternidad, como ser libre según tu parto, cómo se respeta a un hijo, qué imagen deben tener para sentirse bien con ellas mismas, usar tacones o pintalabios o no usarlos … etc, etc. Será porque la mayoría creen en nuestra libertad sin cuestionarla, confían en que tenemos sentido común y creen que no tienen la misión de influir en la vida de nadie. Eso sí, tengo entendido que ha habido problemas y bastante graves y no es por gusto sino por malos consejos, lógico que se indignen. Lo que no se es cómo no nos indignamos todas del mismo modo que nos indignamos cuando alguien se apropia de una foto, una frase o un taller que “es el pan” de la otra. Es inaceptable venga de donde venga el título del profesional que con sugerencias haya puesto en riesgo la vida o la salud de alguien, aunque se firme un papel que libre de culpa si sobreviene la tragedia. De todos modos hace falta llegar muy lejos para perjudicar a una mujer seriamente condicionando su maternidad. A veces me da la sensación de que estamos perdiendo el norte y no me queda duda que es fruto de la incertidumbre que acompaña al hecho de existir, que por otro lado es tan normal y natural como respirar. Tanto unas como otras, deberían luchar con amor por su profesión coherentemente. Y luego… que cada madre elija… pero con todas las cartas encima de la mesa y bien clarito con información en lugar de panfletos. Yo lo tengo claro, opino que no necesitamos tanta “asesoría” y sí más normalidad si es lo que verdaderamente estamos reclamando, y respirar tranquilas de una vez. Es más natural y menos intervencionista en todos los aspectos. Escucharnos a nosotras mismas, mirando a nuestro alrededor, que es lo que al fin y al cabo tenemos de verdad, tangible, real, duro, difícil e imperfecto como la vida misma. Lo demás… es teoría, “el país de las maravillas” colocado ahí para nosotras al alcance de tarjetazo, suposiciones y rediles donde colocarnos. Como tu dices: mismo perro con distinto collar. No por estar en el otro extremo es diferente cuando las consecuencias son las mismas: falta de libertad. No somos más libres si gritamos “libertad” del mismo modo que la palabra “agua” no quita la sed.

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