Archivos Mensuales: febrero 2014

Cómo apoyar (de verdad) la lactancia de tu hija, nuera, cuñada, amiga, vecina…

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Este artículo es para ti, madre, suegra, cuñada, amiga, vecina o lo que sea de esa mujer que acaba de parir y que desesperada en su vorágine puerperal, trata de meterle la teta en la boca a ese bebé que no es cómo le contaron (es decir, no es un bebé de reptil que duerme 20 de las 24 horas del día), sino un bebé real que caga, mea, erupta, echa buches, mama, hace grietas, quiere brazos (necesita brazos), gime, llora y  de vez en cuando, duerme.

Por favor, tu papel es muy valioso y estoy segura de que en la mayoría de los casos tus comentarios son hechos desde la buena voluntad. Pero te pido un momento para que leas esto, para apoyar (de verdad) esa preciosa lactancia. Para que entre todas acabemos con los falsos mitos y propaguemos la información veraz y con base científica e instintiva.

Me voy a permitir la licencia de sugerirte unas cuantas cosas en este camino de acompañamiento a esa mujer-madre:

  1. Asegúrate de que ella ha pedido tu opinión. Puede que simplemente necesite que alguien se siente a su lado y sonría o asienta sin hablar. Puede que necesite ser escuchada en vez de escuchar.
  2. Intenta dejar que ella haga todo lo referente a su bebé, en vez de hacerlo tú. Sé que tu ofrecimiento nace desde la generosidad, pero creo que no es la mejor manera de que ella se sienta segura en su nueva maternidad. Si quieres hacer cosas por ella, friega los platos, ponte tú el café (y de paso le preguntas qué quiere ella) y si puedes llévale un par de tuppers con comida. Es el mejor regalo que puedes hacerle.
  3. Si ella te pregunta cómo puede dar mejor el pecho a su bebé, intenta explicarle cómo hacerlo en vez de meter tú las manos. Este es un error que incluso muchas asesoras de lactancia cometemos (me incluyo). En nuestro afán de ayudar, hacemos, pero no dejamos que hagan. Damos peces, pero a veces no dejamos que pesquen por ellas solas. Bien, pues ahora ellas son las madres. Esta actitud las empoderará en vez de invalidarlas.
  4. Hay algunos casos en los que una asesora de lactancia es necesaria. Pero realmente, si esa madre hubiera tenido el parto que hubiera querido, un embarazo deseado y conectado con su bebé, la fisiología del pecho y de la boca del bebé no están alteradas y encuentra el apoyo necesario e incondicinal en su entorno cercano, nosotras somos absolutamente prescindibles. Soy consciente de que decir esto me quita trabajo. Pero es cierto. Porque esa madre estará empoderada, se sentirá validada como madre y tendrá la confianza suficiente para sacar adelante su lactancia. Muchas veces esa madre “sólo” necesita un hombro y un par de orejas amigas.
  5. Dicho esto, paso a decirte unas pocas indicaciones fáciles para hacer una asesoría “aficionada” o “de andar por casa”:
  • El pecho se da a demanda. A demanda quiere decir a demanda. Y a demanda es a demanda. ¿Qué parte de “a demanda” no se entiende? No es “a demandilla” o “a demanda, más o menos” o “todavía no le toca, no han pasado las tres horas” o sacarle la teta de la boca al bebé justo cuando está sacando la parte más grasa de la leche. Y si me apuras, como dijeron en el  último curso al que asistí (impartido por Noelia de Teta e coliño) también a oferta (si un bebé está más de 3 horas durmiendo, ha tenido bajo peso al nacer o para evitar mastitis). Cuando esa madre ponga al bebé al pecho en vez de decirle “¿Otra vez?” “Se va a empachar” o cosas por el estilo, felicítale por su actitud.
  • Las tomas nocturnas son importantes. Muy importantes. Una de las hormonas de la lactancia (la prolactina) tiene su máximo pico en esas horas. Y es importante mantener ese pico. Los mal llamados “bebés buenos” (nunca he entendido que a una criatura recién venida a este mundo se la pueda llamar “mala”) que duermen toda la noche desde que nacen, o que duermen muchas horas en general, raramente tienen lactancias exitosas, duraderas y/o exclusivas. Si ese bebé se despierta por la noche, quiere decir que es evolutivamente inteligente. Felicítalo y de paso, felicita a su madre otra vez, que nunca está de más. Aclaro: hay que despertar al bebé de noche si es un recién nacido con lactancia en proceso de establecimiento. Si es un bebé de 3 meses que duerme toda la noche con una lactancia ya establecida y feliz,  ¡ni tocarlo! Felicita a esa madre, a ese bebé y como mucho envídiala sanamente.
  • Si la madre te pregunta o tiene dudas sobre colocación del bebé al pecho hay unas pautas fáciles que puedes darle: ponerlo barriga con barriga, acercar al bebé a la teta y no viceversa, apuntar con el pezón al labio superior, que agarre buena parte de la areola, que tenga los labios evertidos (hacia afuera), echar con un dedito el mentón del bebé suavemente hacia atrás para que favorezca abrir más la boca, que mueva toda la mandíbula, que no haga chasquidos extraños, que no hunda los mofletes, que a la madre no le duela… Porque si a ella no le duele y esa bebé va bien (gana peso y hace caca y pis) mejor no digas nada a no ser que veas un agarre realmente pésimo, pues podrías minar su recién adquirida confianza.
  • El bebé necesita brazos, sí. No se malacostumbra, ni es un caradura, ni nada de eso. Es, de nuevo, evolutivamente inteligente. Sabe instintivamente que así no lo va a atrapar ninguna fiera, que así tendrá el alimento a su alcance y podrá expulsar los eventuales gasecillos que tenga. Puedes ofrecerle a esa madre (si la ves interesada) información sobre un portabebés ergonómico, o prestarle o regalarle uno (si tu presupuesto es bajo, los hay de segunda mano y es un regalo que agradecerán ambos)

Muchas gracias por leer este artículo, que no pretende ser una bronca, sólo una difusión de información y una forma de proteger el espacio sagrado de esa unión mamá-bebé.

A veces, sólo basta ver la cara del bebé para saber que esa lactancia es un éxito

A veces, sólo basta ver la cara del bebé para saber que esa lactancia es un éxito

NOTA: No he añadido en esta lista a los papás dado que doy por sentado que ellos también se informaron durante el embarazo sobre lactancia igual de bien que sus parejas y que de hecho ya la están apoyando… ¿no?

Manantiales de amor

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Esta es una historia de amor.

Un poco diferente de las que suelen fomentar los grandes almacenes en una fecha no tan lejana.

Es la historia de una familia de acogida.

Es la historia de un bebé muy querido.

Es la historia de una mamá de acogida que busca lo mejor para él, da igual el tiempo que permanezca a su lado.

Y en su búsqueda, va a médicos de pago, indaga en las patologías de su peque (porque durante este tiempo él es SU peque y ella SU mamá), sopesa soluciones y descubre que la mejor medicina para él es la que ella no puede darle. Porque la mejor medicina para él es la leche materna.

Y esa madre, ni corta ni perezosa hace un llamamiento a un círculo de mujeres que no dudan en ofrecer lo mejor de ellas, su cuerpo, su pecho, su leche, para ese bebé.

Porque somos fuertes, mujeres, de nosotras nace la vida, en cualquiera de sus formas.

Porque es vida lo que esta madre da a su bebé.

Porque si no hay banco de leche, nosotras nos lo inventamos.

Esta es la historia de la donación de leche para M.

Una historia de generosidad a chorros, a raudales, a manantiales de amor.

Ese día todas fuimos un poco madres para M. Madres maternando al mundo.

Manantial amor

Dedicada a vosotras, generosas y amorosas madres-mujeres.