La niña buena

Estándar

Desde pequeña siempre me han llamado niña buena, para mí era normal escuchar los comentarios sobre lo obediente que era, lo noble, lo calladita… hoy día, mirando hacia atrás me pregunto qué diferencia hay entre ese “ser buena” y ser pasiva, complaciente en demasía, sumisa. Por otra parte, para que haya alguien “bueno” tiene que haber también alguien “malo”, pero eso, es otra historia…

Quizás por mi carácter “bueno” a veces me da mucha rabia ser “demasiado” respetuosa y “bien educada” y no soltar a tiempo la respuesta adecuada en el momento preciso. Es como si mi mente en ese momento se “enlenteciera” por miedo a faltarle el respeto al otr@ o a caer mal.

Y nada mejor que poner un ejemplo para ilustrar lo acobardado de mi carácter en ocasiones (algo que me estoy trabajando a nivel personal). En una reciente visita al centro de salud, en la que iba con mis dos niñas, una osada celadora (supongo que lo sería, porque van tod@s vestid@s igual) me dice, al verme con la peque cargada en el fular y la grande en brazos: “Qué dolor de espalda ¿no?”. Sonriendo, le respondo: “Bueno, es como ir al gimnasio”. No contenta con mi respuesta, nuestra osada amiga no ceja en su osadía y me espeta: “De gimnasio nada, una contractura es lo que te va a dar,  te hace falta un carrito de gemelos”. Aquí es donde entra mi faceta “niña buena”, porque por toda respuesta yo sonreí, me encogí de hombros y me fui. Supongo que algo tendría que influir que eran las 8 de la mañana y mi mente no estaba muy ágil, pero tras salir de la consulta empecé a darle vueltas a la conversación y me fui dando cuenta de la ocasión de oro que había perdido para replicarle unas cuantas cosas a la celadora osada (es que hasta le queda bien el adjetivo). Ya es tarde, lo sé, pero he querido aprovechar este pequeño espacio de mi propiedad en el tengo libertad para expresarme, para escribir unas cuantas cositas que podría haberle dicho. Como soy aficionada al género epistolar, le he escrito una carta, en la que, conscientemente, me he permitido ser un poco “mala”:

“Querida celadora osada,

Gracias por preocuparse por mi espalda. Me pregunto si se preocupa usted igual por otras mujeres que intentan bajar o subir los bordillos y escalones tipo precipicio que hay para acceder al centro de salud donde usted trabaja, ya que a mí, con este fular que le parece tan incómodo, me ha resultado muy fácil subirlos y bajarlos.

Desconozco si usted está familiarizada con los significados de las palabras plagiocefalia, displasia de cadera, cólico del lactante o muerte súbita del lactante, pero son patologías que yo estoy previniendo y/o corrigiendo con el uso de este trapo que a usted le parece tan incómodo.

Asimismo, dentro de mi desconocimiento, ignoro si usted sabe que el portabebés ergonómico en el que llevo a mi hija pequeña respeta la fisiología del bebé, su cifosis congénita, favorece la lactancia materna, y que llevar a mi otra hija en brazos (porque me da la gana, entre otras cosas), ayuda al vínculo, al apego, amortigua la situación estresante que supone para ella ir al médico  y contribuye a que sea una persona más feliz y segura en el futuro.

Si hablamos de economía, el portabebés que llevo (que es el más caro que tengo) me costó 75 euros y es de cáñamo y algodón, tejidos naturales y traspirables, cosa que no puedo decir de los asientos de la mayoría de los carros (que no tengo ni idea de cuánto cuestan, sobre todo el de gemelos… no sé, ¿500 euros? ¿1.000 euros?… lo digo por si me los deja usted, que yo ahora mismo, no tengo suelto).

Querida celadora osada, muchas gracias por sus osados consejos, pero no los necesito… por cierto, mi espalda muy bien, ¿qué tal la suya? Le irían bien unas sesiones de técnica Alexander u otra reeducación postural, porque así, sin cargar niñas ni nada, yo la veo con muy mala postura…”

Disfrutaremos del placer del porteo hasta que nos plazca, valga la redundancia

Disfrutaremos del placer del porteo hasta que nos plazca, valga la redundancia

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Acerca de deluteroatusbrazos

Soy Mely, mamá de Dafne e Indira. He comprobado por mí misma que el cuerpo de una mujer tiene el poder y la sabiduría para parir por sí misma. Este blog nace con el deseo de apoyar el embarazo consciente, la lactancia materna y la crianza en brazos con portabebés o sin ellos. Me gustaría que algún día todas las mujeres dijéramos que hemos tenido el parto que queríamos tener, es por ello que mi intención es informar y apoyar desde el rigor científico, el calor humano y el respeto. Espero que os guste este blog y aportar con él mi granito de arena para una sociedad menos violente desde un nacimiento más tranquilo y pacífico.

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  1. Mely, lo puedo imprimir para entregar así a todas esas personas osadas que me voy encontrando día si, dia también???
    Me encanta!!!!

  2. me he visto muy reflejada en eso que dices al principio…yo también fuí siempre una niña buena…pero como tú bien dices…¿hasta que punto buena…pasiva…complaciente…sumisa…? cuántas veces la callada por respuesta y luego te viene de golpe a la cabeza todo lo que hubiésemos querido responder…

  3. Me identifico mucho con lo de niña buena, yo también me callo lo que pienso demasiadas veces por no entrar en conflicto… pero luego me entra el remordimiento de no haber defendido mi postura, y más en situaciones así en las que se opina gratuitamente y desde la ignorancia.
    Comparto tu entrada, porque ya me empiezo a estar harta de que me digan que porteando me haré daño en la espalda…
    Me está gustando tanto tu blog que he empezado a leer por el principio, ¡felicidades!!

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