Archivos Mensuales: julio 2012

¿Dinero?

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Contratas un hipotecón que te ahoga.

Tienes un coche o dos.

Te gastas lo que sea en la última tecnología en ordenadores y consolas.

Tienes una mega pantalla plana de plasma y 200 canales.

Te compras vestidos, trajes y zapatos de marca.

Te dejas un pastón en perros de raza a los que no sacas a pasear.

Te pagas cada día tu paquete de tabaco, cada semana tus cubatas, cada mes tu facturón de móvil y demás lujos, cada tanto, tu fiestón de pasote.

¿Y tú te escandalizas por el precio de mi parto en casa?

Entonces, es que aún no te has dado cuenta de lo que tiene verdadero valor en la vida.

Hay cosas que ni todo el dinero del mundo podría pagar…

Dedicado a mis matronas, auténticos ángeles de mis partos

Dedicado a mis matronas, auténticos ángeles de mis partos

La niña buena

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Desde pequeña siempre me han llamado niña buena, para mí era normal escuchar los comentarios sobre lo obediente que era, lo noble, lo calladita… hoy día, mirando hacia atrás me pregunto qué diferencia hay entre ese “ser buena” y ser pasiva, complaciente en demasía, sumisa. Por otra parte, para que haya alguien “bueno” tiene que haber también alguien “malo”, pero eso, es otra historia…

Quizás por mi carácter “bueno” a veces me da mucha rabia ser “demasiado” respetuosa y “bien educada” y no soltar a tiempo la respuesta adecuada en el momento preciso. Es como si mi mente en ese momento se “enlenteciera” por miedo a faltarle el respeto al otr@ o a caer mal.

Y nada mejor que poner un ejemplo para ilustrar lo acobardado de mi carácter en ocasiones (algo que me estoy trabajando a nivel personal). En una reciente visita al centro de salud, en la que iba con mis dos niñas, una osada celadora (supongo que lo sería, porque van tod@s vestid@s igual) me dice, al verme con la peque cargada en el fular y la grande en brazos: “Qué dolor de espalda ¿no?”. Sonriendo, le respondo: “Bueno, es como ir al gimnasio”. No contenta con mi respuesta, nuestra osada amiga no ceja en su osadía y me espeta: “De gimnasio nada, una contractura es lo que te va a dar,  te hace falta un carrito de gemelos”. Aquí es donde entra mi faceta “niña buena”, porque por toda respuesta yo sonreí, me encogí de hombros y me fui. Supongo que algo tendría que influir que eran las 8 de la mañana y mi mente no estaba muy ágil, pero tras salir de la consulta empecé a darle vueltas a la conversación y me fui dando cuenta de la ocasión de oro que había perdido para replicarle unas cuantas cosas a la celadora osada (es que hasta le queda bien el adjetivo). Ya es tarde, lo sé, pero he querido aprovechar este pequeño espacio de mi propiedad en el tengo libertad para expresarme, para escribir unas cuantas cositas que podría haberle dicho. Como soy aficionada al género epistolar, le he escrito una carta, en la que, conscientemente, me he permitido ser un poco “mala”:

“Querida celadora osada,

Gracias por preocuparse por mi espalda. Me pregunto si se preocupa usted igual por otras mujeres que intentan bajar o subir los bordillos y escalones tipo precipicio que hay para acceder al centro de salud donde usted trabaja, ya que a mí, con este fular que le parece tan incómodo, me ha resultado muy fácil subirlos y bajarlos.

Desconozco si usted está familiarizada con los significados de las palabras plagiocefalia, displasia de cadera, cólico del lactante o muerte súbita del lactante, pero son patologías que yo estoy previniendo y/o corrigiendo con el uso de este trapo que a usted le parece tan incómodo.

Asimismo, dentro de mi desconocimiento, ignoro si usted sabe que el portabebés ergonómico en el que llevo a mi hija pequeña respeta la fisiología del bebé, su cifosis congénita, favorece la lactancia materna, y que llevar a mi otra hija en brazos (porque me da la gana, entre otras cosas), ayuda al vínculo, al apego, amortigua la situación estresante que supone para ella ir al médico  y contribuye a que sea una persona más feliz y segura en el futuro.

Si hablamos de economía, el portabebés que llevo (que es el más caro que tengo) me costó 75 euros y es de cáñamo y algodón, tejidos naturales y traspirables, cosa que no puedo decir de los asientos de la mayoría de los carros (que no tengo ni idea de cuánto cuestan, sobre todo el de gemelos… no sé, ¿500 euros? ¿1.000 euros?… lo digo por si me los deja usted, que yo ahora mismo, no tengo suelto).

Querida celadora osada, muchas gracias por sus osados consejos, pero no los necesito… por cierto, mi espalda muy bien, ¿qué tal la suya? Le irían bien unas sesiones de técnica Alexander u otra reeducación postural, porque así, sin cargar niñas ni nada, yo la veo con muy mala postura…”

Disfrutaremos del placer del porteo hasta que nos plazca, valga la redundancia

Disfrutaremos del placer del porteo hasta que nos plazca, valga la redundancia

Me he perdido algo… Pero… Entonces… ¿Qué son las tetas?

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Unas tetas en una playa son un topless

Unas tetas en una pantalla son erotismo o pornografía

Unas tetas en una pasarela son moda

Unas tetas en un museo son arte

Pero…

Unas tetas en su función principal…

¿Son un escándalo?

¿Son un vicio?

¿Son una vergüenza?

¿Son un “churreteo”?

NO, NO ES CIERTO.

Las tetas son fuente de alimento,

Y es para lo que están hechas…

Que no te engañen…

LAS TETAS SON PARA MAMAR.

Y si no, que se lo digan a ellas...

Y si no, que se lo digan a ellas…